12o Domingo del Tiempo Ordinario

Estamos viviendo tiempos de mucho miedo. Los medios de comunicación nos abruman con tanta mala noticia. Hasta han hecho programas especiales para orientar a las personas afectadas de lo que se puede hacer y de lo que no se debe hacer. Sobre todo los inmigrantes han sufrido momentos aterradores de separación de familias. Los niños y los jóvenes viven también sus tensiones en la escuela, la universidad y en el trabajo. ¿Qué hacer ante esta ola de rechazo e incertidumbre? ¿Cómo acompañar y guiar a las personas para que el sufrimiento sea más llevadero?

Las lecturas de hoy caen como anillo al dedo y nos enfocan en la historia de todos los tiempos, haciéndonos ver que en la vida del ser humano siempre ha existido la lucha del fuerte contra el débil. El Profeta Jeremías habla de adversarios y de cómo estos buscaban que tropezara para que sucumbiera. Pero él tiene confianza firme en Dios como su poderoso defensor (Jr 20, 10-11).  En el Evangelio, Jesús es más claro y contundente al hablar de los que nos ponen trampas, ya sea en la política, religión o en nuestra vida de familia. “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse;  no hay nada secreto que no llegue a saberse” (Mt 10, 26). Y nos anima a decir todo lo que nos lleve a ser justos y sembradores de esperanza. Ser luz, proclamar su amor y su justicia debe ser siempre la prioridad de toda persona. Porque recordemos que hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados. Por lo tanto el miedo y la desesperanza no deben ser parte de nuestro diario vivir.

ELECCIONES DEL 8 DE NOVIEMBRE – “CATÓLICO SÍ, PERO EL TEMA DE LA INMIGRACIÓN NO ES TAN IMPORTANTE” (6/7)

Flight to EgyptEn Arizona, el tema de la inmigración es siempre un asunto “candente”. Por un lado, muchas familias han inmigrado, en esta o en anteriores generaciones, desde otros países. Cabe recordar que los Estados Unidos nacieron en buena medida de la experiencia de familias venidas de lejos, afrontando dificultades y peligros de muerte en busca de una libertad soñada o de condiciones de vida mejores para seres queridos que, muchas veces, dejaban atrás. El fenómeno de la inmigración ilegal es también un drama que afecta tanto a quien llega como a quien recibe a estas personas. Por un lado, cualquier Estado tiene el derecho de defender sus fronteras, y es una responsabilidad de las autoridades civiles hacerlo. Por otra parte, la persona tiene también derecho a emigrar buscando una vida mejor o bien huyendo de una situación injusta (no está demás recordar que nuestro Señor fue, con la Santísima Virgen y San José, un emigrante en tierra extranjera). La colisión entre estos dos derechos crea un problema que, en el S. XXI, es ya de proporciones verdaderamente mundiales.

Me voy a limitar aquí a copiar lo que el obispo de Phoenix, Thomas J. Olmsted, expone en su libro “Católicos y Vida Pública” acerca de la posición de la Iglesia en el tema de la inmigración (número 32):

Los asuntos de inmigración que nuestro país enfrenta son extraordinariamente complejos y no se prestan a respuestas o soluciones fáciles. Sin embargo, existen ciertos principios de la enseñanza católica que son relevantes para confrontar estos asuntos.

La Iglesia claramente reconoce el derecho del estado a controlar sus fronteras. Al mismo tiempo, tal como señaló el Papa Juan Pablo II, “la Iglesia en América debe ser abogada vigilante que proteja, contra todas las restricciones injustas, el derecho natural de cada persona a moverse libremente dentro de su propia nación y de una nación a otra. Hay que estar atentos a los derechos de los emigrantes y de sus familias, y al respeto de su dignidad humana, también en los casos de inmigraciones no legales.” (Ecclesia in America, 65)

Mientras nuestro país trata de resolver estos asunto complejos, el progreso sólo será posible si lo buscamos mediante un diálogo transparente y amable y respetando la dignidad humana de todos. Hacemos bien en recordar las palabras del Papa Benedicto XVI a los obispos de Estados Unidos (16 de Abril de 2008), “quiero animarlos a ustedes y sus comunidades a seguir acogiendo a los inmigrantes que se unen a ustedes en la actualidad, a compartir su alegrías y esperanzas, a apoyarlos en sus penas y pruebas, y a ayudarlos a florecer en su nuevo hogar. Esto, en efecto, es lo que sus compatriotas han hecho durante generaciones. Desde el inicio, abrieron la puerta a los fatigados, los pobres, ‘las masas oprimidas ansiosas por respirar en libertad’ (ver el Soneto inscrito en la Estatua de la Libertad). Estas son las personas que América ha hecho suyas.”

Para una respuesta más específica, animo también a que se lea la Carta Pastoral de los Obispos Católicos de los Estados Unidos y Mexico sobre la inmigración, que se titula “Juntos en el Camino de la Esperanza. Ya no somos extranjeros”, y que puede encontrarse en internet en la página web de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos.

Pidamos a Dios, pues, que nos libre de los “católicos sí, pero” y que, como decía anteriormente el Papa Benedicto, los Estados Unidos sea un país que acoja a los inmigrantes, los apoye y los ayude a florecer en su nuevo hogar.

ELECCIONES DEL 8 DE NOVIEMBRE – “CATÓLICO SÍ, PERO LA PENA DE MUERTE NO ES TAN IMPORTANTE”. (5/7)

A veces, como sacerdote me encuentro con personas muy buenas que tienen muy clara la postura de la iglesia en temas como el aborto o la aprobación legal de parejas del mismo sexo y, sin embargo, cuando se tocan asuntos como la pena de muerte, o la inmigración, fruncen el ceño en señal de desaprobación o, cuando menos, de dudas. Quisiera en éste y el próximo artículo exponer muy sintéticamente la doctrina de la Iglesia en este aspecto:

– PENA DE MUERTE

last_judgment_michelangelo_giudizioEn el tema de la pena de muerte, deben distinguirse dos planos distintos: el plano teórico y la aplicación práctica de los principios. En el plano teórico, la pena de muerte, entendida como único modo posible de defender a los miembros inocentes de una sociedad, debe ser aceptada por un católico. En el Catecismo de la Iglesia Católica se trata de esta cuestión en el marco de la legítima defensa: así como una persona tiene el derecho de defenderse de un agresor injusto, la sociedad tiene también ese mismo derecho que, en ocasiones, puede constituir incluso un deber. El propio Catecismo, en su número 2266, señala que las penas han de ser siempre “proporcionadas”, es decir, que nunca es lícito infligir penas desproporcionadas por motivos de venganza, odio, etc. Y continúa diciendo (2267): “La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas.

Pero si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.”

Es difícil pensar que en los Estados Unidos de América, que es la primera potencia económica del mundo, no existan los medios para proteger a los ciudadanos sin llegar a privar al culpable de la vida. Quiero recordar aquí las palabras de san Juan Pablo II en su Carta Encíclica Evangelium Vitae 56: “Es evidente que, precisamente para conseguir todas estas finalidades, la medida y la calidad de la pena deben ser valoradas y decididas atentamente, sin que se deba llegar a la medida extrema de la eliminación del reo salvo en casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo. Hoy, sin embargo, gracias a la organización cada vez más adecuada de la institución penal, estos casos son ya muy raros, por no decir prácticamente inexistentes.”

Por eso, cuando la Iglesia defiende la vida humana “desde la concepción hasta la muerte natural”, la expresión “muerte natural” se está refiriendo a los peligros de la eutanasia (siempre mala) y la pena de muerte (aplicada indebidamente). Para el caso de los Estados Unidos, quiero recordar la doctrina de los obispos de este país pidiendo unánimemente la abolición de la pena de muerte. En el caso de Arizona, donde existe jurídicamente el recurso a la pena máxima, me permito recordar también que nuestro obispo Thomas J. Olmsted, junto con los demás obispos del Estado, han reiterado de palabra y obra en multitud de ocasiones, su rechazo, oposición y repulsa a la pena de muerte en Arizona. Invito a todos a leer su declaración conjunta, con este motivo, escrita en el año 2010 y que puede encontrarse en internet.

Pidamos a Dios, por tanto, que nos libre de los “católicos sí, pero” y que nos conceda un país en el que se promueva y defienda la dignidad y el valor de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural.

Elecciones Del 8 De Noviembre – “Católico Sí, Pero Yo Soy Pro-Aborto” (4/7)

impossible cube illusionLa afirmación que titula este artículo –“soy católico, pero también estoy a favor del aborto”- es tan imposible como pensar en la existencia de un triángulo-cuadrado. En el ejemplo que acabo de citar, las dos nociones (triángulo y cuadrado) son esencialmente excluyentes, porque el triángulo es una figura geométrica con 3 ángulos, y el cuadrado, con 4. No es posible, con otras palabras, ser las dos cosas a la vez: la definición de una excluye necesariamente a la otra.

De igual manera, la definición de “católico” excluye por definición la condición de “pro-aborto” porque un católico o defiende la vida humana desde la concepción o, de lo contrario, no es católico. En este sentido, el católico tiene clara su elección: jamás nos está permitido apoyar políticas que promuevan o entiendan el aborto como un derecho.

El obispo Olmsted ha escrito: existen otros temas como el aborto o la eutanasia, que son siempre moralmente malos y no permiten cualquier tipo de juicio prudente que los justifique. En estos asuntos nunca será apropiado para cualquier católico, situarse en el lado opuesto al de la enseñanza de la Iglesia (…) Tenemos seria obligación de proteger la vida humana, y especialmente las vidas de los mas inocentes y vulnerables entre nosotros. Quien se omita de hacerlo, cuando por el contrario está en condición de protegerla, comete serio pecado de omisión. Colocan en peligro su propio bienestar espiritual y se tornan en fuente de escándalo para los demás. Si en caso fuesen católicos, no deberían recibir la Santa Comunión.

Estas enseñanzas están en línea con la enseñanza de la Iglesia. Oigamos, por ejemplo, a san Juan Pablo II: “se ha hecho habitual hablar, y con razón, sobre los derechos humanos; como por ejemplo sobre el derecho a la salud, a la casa, al trabajo, a la familia y a la cultura. De todos modos, esa preocupación resulta falsa e ilusoria si no se defiende con la máxima determinación el derecho a la vida como el derecho primero y fontal, condición de todos los otros derechos de la persona”. (Christifideles Laici, #38)

Son los así llamados principios no negociables. Los católicos pueden legítimamente disentir en cuestiones particulares que no afectan a los principios de la razón humana (ley natural). Ahora bien, también hay temas que obligan a los católicos. Son los llamados principios no negociables. Así lo expresó el Papa Benedicto XVI: “Por lo que atañe a la Iglesia católica, lo que pretende principalmente con sus intervenciones en el ámbito público es la defensa y promoción de la dignidad de la persona; por eso, presta conscientemente una atención particular a principios que no son negociables. Entre estos, hoy pueden destacarse los siguientes:

  • protección de la vida en todas sus etapas, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural;
  • reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa contra los intentos de equipararla jurídicamente a formas radicalmente diferentes de unión que, en realidad, la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su irreemplazable papel social;
  • protección del derecho de los padres a educar a sus hijos.”

No es una lista exhaustiva, ni se pretende decir que el resto de cuestiones no sean importantes. Simplemente se afirma que en estas tres áreas no puede existir ningún tipo de componenda por parte de los católicos: en nuestra condición de discípulos de Cristo que defienden la dignidad de la persona humana, no podemos de ninguna manera apoyar directamente (es decir, con nuestro voto) a partidos o personas que apoyan, sostienen y fomentan el aborto o la eutanasia, entre otros. Y no vale decir que “tal vez este político esté a favor del aborto, pero tiene muchas otras cosas buenas”, como no valdría decir, de un alimento envenenado: “la comida tiene un poco de veneno, pero también tiene otros ingredientes que están bien y son muy sabrosos”. En efecto, los temas “no negociables” no admiten excepciones. Son los así llamados “absolutos morales” que imponen una obligación moral al ser humano. Aceptarlos es, moralmente hablando, “tragar el veneno”.

Pidamos, pues, al Señor que nos libre de los “católicos sí, pero…”, y que conceda a los votantes la claridad para no apoyar nunca lo que se opone a la fe que profesamos en Cristo Jesús.

ELECCIONES DEL 8 DE NOVIEMBRE – “CATÓLICO SÍ, PERO NO QUIERO IMPONER MIS CREENCIAS A NADIE” (3/7)

Hemos oído en muchas ocasiones a personas -especialmente políticos- de distinto tipo y condición utilizar un argumento que suele presentarse como una forma de respetar la conciencia de los demás en el ámbito de la vida pública. Dicho argumento, expresado sintéticamente, rezaría así: “yo soy católico, pero no quiero imponer mi forma de pensar o mis creencias a quienes pertenecen a otra religión o piensan distinto.” Parece que, con ello, se pretende decir que la tolerancia pasa por actuar dejando que el resto haga lo que piensa, manteniendo mis “creencias” en el ámbito de mi vida privada. Por ejemplo: “estoy en contra del aborto, pero ¿quién soy yo para imponer mi opinión a los demás? Yo no abortaré, pero no puedo prohibir que otros lo hagan.”

La VerdadLa cuestión se trata profundamente en un documento preparado por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger (después, Benedicto XVI) y aprobado por san Juan Pablo II llamado “Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida pública.” Como se afirma allí, esta mentalidad es propia de una sociedad relativista, en la que no se quiere tratar la cuestión de la verdad. Ese relativismo parece la condición de posibilidad de la democracia: cada uno tiene “su” verdad y, por tanto, no puedo pretender “imponer” la mía a nadie.

Pero las cosas no son así, y el argumento antes citado (“yo soy católico, pero no quiero imponer mi fe a nadie”) hace aguas por todos lados. Para empezar, es falso porque tú no “impones” nada: en una democracia la gente te elige, es decir, vota libremente al candidato que mejor representa sus intereses. Si, por tanto, el político católico es elegido democráticamente, tiene toda la legitimidad para actuar de acuerdo con las ideas y los principios por los cuales ha sido votado. Además, nadie está hablando de “imponer” la fe a otra persona. No existe, por ejemplo, ningún esfuerzo por obligar a la gente a asistir a la misa dominical o a la recepción de los sacramentos. Pero hay principios que obligan a todos los seres humanos por igual, con independencia de creencias, culturas y momentos históricos. El respeto a la dignidad y la vida del hombre, por ejemplo, es uno de ellos.

Además, se supone que el político católico es católico porque cree que su fe (que no sólo trata de principios sino de acciones concretas) es buena y verdadera y, al intentar tomar decisiones en el ámbito público de acuerdo con sus propias creencias, lo que hace es compartir con los demás el bien que él mismo ha descubierto en su propia fe. Dicho al revés: no implementar una política a partir de tus principios significa no creer realmente en esos principios.

El botón azul es verdad. El botón rojo es falso.
El botón azul es verdad. El botón rojo es falso.

En tercer lugar, la opinión de quienes no quieren “imponer” su fe a los demás termina cayendo en una gran contradicción, puesto que incluso quienes afirman eso siempre terminan “imponiendo” otros aspectos de su fe que, curiosamente, sí cuentan con una mayor aprobación social. El político católico que no quiere “imponer” sus principios en materias como el aborto, luego no tiene ningún problema en “imponer” esos mismos principios cuando se trata de justicia social, patriotismo, atención a los más necesitados, etc. ¿No debería, si fuera consecuente consigo mismo, no “imponer” esos otros valores como la justicia, el amor a la patria, la caridad con los pobres, así como no quiere “imponer” el respeto a la vida humana desde la concepción?

Los políticos -y los ciudadanos- católicos que así piensan, deberían recordar las palabras de san Juan Pablo II: “En su existencia no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida “espiritual”, con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida “secular”, esto es, la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del compromiso político y de la cultura. El sarmiento, arraigado en la vid que es Cristo, da fruto en cada sector de la acción y de la existencia. En efecto, todos los campos de la vida laical entran en el designio de Dios, que los quiere como el “lugar histórico” de la manifestación y realización de la caridad de Jesucristo para gloria del Padre y servicio a los hermanos. Toda actividad, situación, esfuerzo concreto –como por ejemplo la competencia profesional y la solidaridad en el trabajo, el amor y la entrega a la familia y a la educación de los hijos, el servicio social y político, la propuesta de la verdad en el ámbito de la cultura– constituye una ocasión providencial para un “continuo ejercicio de la fe, de la esperanza y de la caridad”.

Creo, honestamente, que las razones para pensar así (“soy católico pero no puedo imponer mis creencias a los demás”) están en realidad basadas en motivaciones menos nobles: la cobardía para dar la cara por Cristo, el compromiso con poderes económicos, el reconocimiento y el aplauso del mundo, la búsqueda por subir en el escalafón de la vida política, el deseo de “ganar votos” a costa de marginar la propia fe, etc.

Quiero terminar, en este sentido, con las palabras del obispo Olmsted:

Algunos católicos y otros creyentes se han visto atemorizados hasta el silencio y hasta confundidos por acusaciones de que están imponiendo su moralidad a los demás. Se argumenta que la fe de una persona no debe tener impacto alguno sobre su vida pública.. Esto conlleva al infame síndrome del “Soy católico pero…”! Ciertamente, si la fe personal no impacta en la totalidad de la propia vida, incluyendo las responsabilidades políticas y sociales personales, entonces no se puede hablar de una fe auténtica; sería una impostura, una falsificación.

Una sociedad democrática necesita la participación activa de todos sus ciudadanos, incluyendo al pueblo creyente. El pueblo creyente, el pueblo de fe, se conecta con la realidad en base a aquello en lo que cree, tal como los ateos abrazan asuntos en base a lo que tienen como preciado: luchan por aquello que creen correcto y se oponen a lo que consideran equivocado. Esto no es una imposición sobre la moralidad del otro. Se trata de actuar con integridad. Mas aún, las personas de fe genuina fortalecen todo el tejido moral de un país. El compromiso activo de los católicos en los procesos democráticos es bueno para la sociedad y para su ciudadanía responsable.

Por todo lo anterior, al mismo tiempo que pedimos a Dios que nos libre de los “católicos sí, pero…”, rogamos que conceda a los políticos el valor de defender sus principios en la vida pública y a los votantes la sabiduría para votar de acuerdo con la fe de la Iglesia.

Elecciones Del 8 De Noviembre – “Soy Católico, Pero No Me Interesa La Política” (2/7)

Cafeteria CatholicExisten “católicos” que se permiten disentir de la Doctrina de la Iglesia como si ello no fuera importante. Cuando se les pide que expresen sus opiniones, podrían comenzar a exponer sus puntos de vista con las siguientes palabras: “Soy católico, pero…”. Como iremos viendo en las próximas semanas, esa forma de ser “católico” es, en realidad, una forma de no ser católico en absoluto.

“Soy católico, pero no me interesa la política”. A veces se escucha a la gente decir que no le interesa la política. El cansancio por tantas palabras, por tantos políticos que han prometido mucho y han hecho poco, las discusiones y los debates interminables que se prodigan en la televisión y la radio, terminan por “desconectar” a la gente de la vida pública.

Y, sin embargo, como católicos -es decir, como discípulos de Cristo-, tenemos la obligación de preocuparnos por nuestro país (lo cual es un acto de la virtud de la justicia) y participar en la vida pública por la importancia de los bienes que están en juego.

St. Thomas AquinasEl Catecismo de la Iglesia Católica establece en el número 2240 que la corresponsabilidad en el bien común EXIGE el ejercicio del derecho al voto. San Juan Pablo II enseñó en la Christifideles laici (42) que “los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política”. No puede ser de otra manera, si se considera que para nosotros es un deber participar en el bien común de la sociedad. No votar significa dejar los destinos de la nación en manos de otros, renunciar a tener una voz, por pequeña que sea, en los asuntos más importantes de la vida social. ¡La Iglesia tendría un poder transformador enorme en este país, si todos los católicos votaran al unísono de acuerdo con la Doctrina de la Iglesia!

Ahora bien, quiero insistir en la importancia de ir a votar de acuerdo con las enseñanzas del Evangelio transmitidas fielmente por la Iglesia. No basta apelar a la propia conciencia para decir que se puede votar cualquier propuesta mientras se haga “de buena fe”. Como nos recuerda el obispo Olmsted: “Antes de seguir nuestra conciencia, debemos formarla de acuerdo con la voz de Dios. Nuestra conciencia no es el origen de la verdad. La Verdad se encuentra fuera de nosotros; existe independientemente de nosotros y debe ser descubierta a través de un constante esfuerzo de la mente y el corazón.” (15)

Por eso, sigue diciendo el obispo, “al prepararse para votar, los católicos necesitan comprender su fe de modo que sus conciencias estén propiamente formadas. Además de esta formación, es importante investigar todos los asuntos importantes y los candidatos que se presentan a la elección. Solo después de suficiente preparación y oración, el católico está plenamente capacitado para ejercitar sus responsabilidades como buen ciudadano y emitir un voto significativo.” (13).

Con este escrito, por tanto, quiero recordar la importancia de las elecciones que se celebraran el 8 de noviembre y la obligación moral de participar en ellas a través del ejercicio del derecho al voto. A la vez, subrayo la importancia de votar de acuerdo con -y no en contra de- la enseñanza de la Iglesia. Ello requiere esfuerzo por conocer esa doctrina, humildad para dejarse iluminar y una búsqueda sincera de conversión.

Que Dios nos libre de los “católicos sí, pero…” y que ayude a los ciudadanos de este país a elegir la opción más conforme con su Voluntad.

Elecciones Del 8 De Noviembre (1/7)

Your Vote CountsComo saben, el próximo 8 de noviembre, todos los ciudadanos de este país están llamados a ejercer su derecho al voto con el fin de elegir al próximo Presidente de los Estados Unidos. Se trata de un acontecimiento de suma importancia en la vida de cualquier nación elegir al máximo responsable de su vida política. Al mismo tiempo, los católicos americanos están llamados a votar en el respeto de su conciencia y de los principios morales contenidos en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia.

Quiero recordar, en primer lugar, que la autoridad legítima emana de Dios mismo: “Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación” (Rm 13, 1-2). Es precisamente por ello que, en el ejercicio de sus responsabilidades, los poderes públicos han de seguir la Voluntad de Dios y respetar los derechos fundamentales de la persona pues, cuando se separan de la obediencia a los mandamientos divinos, realizan un abuso del poder que se les ha confiado y pierden el derecho de ser obedecidos por sus ciudadanos. Como explica bien el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 1902 recogiendo la enseñanza de Santo Tomás de Aquino, las leyes contrarias a la Voluntad de Dios son en realidad “una forma de violencia” a la que un seguidor de Cristo no se puede doblegar. Tristemente, la Historia nos ofrece ejemplos abundantes y trágicos de ello.

ELECCIONESComo párroco de esta comunidad, reclamo mi derecho a hablar de estas cuestiones capitales, tanto por la importancia que tienen no sólo para el bien de esta nación como por las consecuencias que suponen para la salvación de las almas a mí encomendadas. Es éste, en realidad, un derecho de la Iglesia misma, que es maestra de la fe y tiene la obligación –“¡ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Co 9,16)- de proclamar, privada y públicamente, todo el Mensaje de la salvación, el cual incluye también la dimensión social del ser humano.

El ejercicio del derecho al voto es, también, un deber para el cristiano, quien no puede desentenderse de las cuestiones que afectan a la sociedad en la que vive. En las próximas semanas, iré tocando algunos temas que me parecen importantes tener en cuenta antes de decidir a qué partido -a qué candidato- votar. Es evidente que no pretendo una exposición completa de los temas (imposible en tan poco tiempo y espacio), sino subrayar elementos sustanciales que un católico debe considerar despacio antes de ir a las urnas el próximo 8 de noviembre. Para ello, me serviré de ciertos documentos fundamentales: el Catecismo de la Iglesia Católica, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, así como del magisterio de los Papas y de los obispos americanos, particularmente de nuestro querido obispo Thomas J. Olmsted.

En este sentido, quiero informar a todos que el próximo fin de semana repartiremos, gratuitamente, ejemplares actualizados del libro “Católicos y vida pública”, escrito por el obispo de Phoenix. Animo a todos a leer despacio este breve y claro documento durante las próximas jornadas para conocer, de manera sencilla y simplificada, los principales elementos que deben tomarse en consideración para votar con la mente de la Iglesia y en fidelidad al Evangelio.

Que Dios os bendiga.

Gracias, Rick y Liliana

Quisiera con estas letras reconocer y agradecer al diácono Rick Nevins el servicio impagable que, el año pasado, prestó junto con su esposa, Liliana, en el ministerio de los Bautismos en inglés. Como sabéis, Rick asumió esa responsabilidad con seriedad y competencia y, durante un año entero, dedicó muchas horas de esfuerzo y trabajo en un ministerio de precisa grandes dosis de paciencia, tiempo y esfuerzo. Rick y Liliana formaron un tándem que ayudó a muchas familias de nuestra comunidad a encontrarse más profundamente con Cristo a través de la experiencia del bautismo de sus hijos.
 
Mil gracias a los dos por tanto como nos disteis. Santa Ana es vuestra casa y confiamos poder contar con vosotros en el futuro más próximo.
 
También deseo dar la bienvenida a Sara Rassas que ha tomado el relevo de Rick al frente del Ministerio de Bautismos. Sara es un rostro familiar para hispanos y anglos y es conocida de todos, pues ha sido parroquiana durante muchos años. Originaria de Nogales, Arizona, Sara ha sido profesora en Mesa Community College hasta 2016 y se encuentra actualmente en su primer año como jubilada. Deseando servir a Dios en esta nueva etapa de su vida, y casi de forma imprevisible, asumió el ministerio con gran determinación y tremenda ilusión en el mes de julio. Desde entonces, se ha ido familiarizando con el mismo y ya es, felizmente, una más en el staff de la parroquia. Sara es bilingüe y colabora en muchos otros apostolados de Santa Ana en calidad de voluntaria.
 
Pidamos a Dios que recompense abundantemente el buen trabajo del diácono Rick Nevins y Liliana y roguemos para que la nueva etapa en el Ministerio de Bautismos que se inicia con Sara Rassas esté repleta de bendiciones para ella, las familias de los niños por bautizar y toda nuestra comunidad de Santa Ana.
 
Que Dios os bendiga,
P. Sergio

Adiós y gracias, Isabel

Tal vez muchos ya sepáis que Isabel, nuestra actual Coordinadora de Voluntarios, ha decidido iniciar una nueva etapa en su vida y dejar su trabajo aquí en nuestra parroquia. Es un deber de justicia y una gran alegría para mí reconocer públicamente el trabajo que durante el último año y medio ha realizado en este servicio tan importante para santa Ana.

Isabel ha compaginado sus responsabilidades como Coordinadora de voluntarios en la parroquia con otro trabajo a tiempo completo como profesora de primaria en una escuela de Gilbert. Ha llevado adelante, por tanto, su labor en Santa Ana con muchos sacrificios, dedicando tiempo de donde no lo tenía para cumplir este ministerio nuevo en nuestra comunidad.

Una parte importante de su trabajo y esfuerzo estuvo orientado al programa de Ambiente Seguro, tan importante para crear una comunidad segura para todos, especialmente nuestros niños y jóvenes. El trabajo, en este aspecto, era ímprobo. Las deficiencias y los retos, muy grandes. Puedo decir en su haber que se marcha con unos resultados extraordinarios. Lo expresó también Melanie Takinen, hasta hace un mes Director de Ambiente Seguro de la Diócesis y actualmente a cargo de esa misma responsabilidad a nivel nacional en la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos quien, el mes de junio pasado, envió una comunicación escrita en la que decía, literalmente: “la parroquia de Santa Ana ha realizado un gran trabajo en la creación y mantenimiento de un ambiente seguro desde la visita inicial en 2013 Y ES AHORA UN MODELO en la diócesis por lo que se refiere a la implementación de un sólido programa de ambiente seguro”.

La protagonista principal de tal hazaña ha sido Isabel. Los datos avalan estas afirmaciones: el número de los voluntarios que están al día en el programa de Llamados a proteger es ahora del 96%. Cuando ella llegó era inferior al 70%. Por dar otro dato relevante, Isabel se ha entrevistado con un número ingente de voluntarios: la diócesis exige que anualmente se entrevisten del 2 al 5% de los voluntarios. Ella, en un sólo año, ha pasado del 5% al 17%.

Por todo eso y por tanto como nos has dado, Isabel, te damos las gracias. Recordaremos siempre tu alegría, tu compromiso, ilusión y buen hacer. Te echaremos de menos. Reza por nosotros y encomienda a la próxima persona que habrá de ocupar tu lugar. Puedes sentirte orgullosa: le dejas un ministerio que, gracias a tu labor, es eficiente y ejemplar.

¡Que Dios te bendiga siempre!

Father Sergio Muñoz Fita

Goodbye And Thanks, Claudia – Welcome On Board, John

Como imagino que muchos ya sabéis, nuestra responsable de jóvenes, Claudia López, dejará este ministerio a partir de septiembre de este año en curso. Deseo agradecer públicamente a Claudia su esfuerzo durante los últimos dos años y reconocer su trabajo en Santa Ana.

Claudia llegó a nuestra parroquia en una situación particularmente delicada, después de un año sin responsable de jóvenes. Es un ministerio que ofrece una particular dificultad, y ella se aplicó a él con dedicación y alegría. Además, completó estudios de Teología en el Instituto Kino con el fin de estar más cualificada en la misión que la Providencia le confió en nuestra comunidad.

Mil gracias, Claudia, por todo el trabajo bien realizado en servicio de nuestro niños y jóvenes. Que Dios, que premia todo lo que hacemos por amor a Él, te recompense abundantemente tu contribución en el trabajo apostólico de la parroquia. Confiamos verte en santa Ana como voluntaria y parroquiana. Ésta será siempre tu casa.

Aprovecho también esta comunicación para dar la bienvenida a nuestro nuevo resopnsable de jóvenes, John Caballero. John ha decidido lanzarse a este proyecto de evangelización con la pasión y la ilusión que le caracterizan. Abandona un trabajo que le gustaba y en el que se encontraba feliz con el fin de apostarlo todo por Cristo. John es un caballero de Colón, miembro del ministerio de Católicos en Acción y uno de los peregrinos que me acompañó en la peregrinación a Santiago de Compostela en junio de 2014. Además, ha colaborado en muchos otros ministerios parroquiales. La evangelización puerta a puerta es sólo uno de los muchos servicios realizados en nuestra comunidad.

Confío plenamente en que todas sus buenas cualidades, al servicio del mejor ideal -¡la salvación de las almas! darán mucho fruto en Santa Ana. Su espíritu de iniciativa, su amor por Cristo y por la iglesia, su deseo de ser generoso con Dios y su celo apostólico le hacen idóneo para la responsabilidad que está a punto de asumir.

John, mucho ánimo y muchas gracias por fiarte de Dios y ponerte en sus manos en esta nueva etapa de tu vida. Que tu fidelidad a la oración, sin la cual no podemos hacer nada, tu obediencia humilde y tu determinación hagan fructífero el ministerio que te dispones a comenzar. Que Dios te bendiga.

Father Sergio Muñoz Fita

¡¡GRACIAS, HERMANA ELISA!!

Aunque sé que llego tarde, querría aprovechar esta ocasión para reconcer la labor tan extraordinaria que la hermana Elisa ha realizado en nuestra parroquia. Ella estuvo en Santa Ana durante 10 años, dedicada predominantemente al ministerio de los Bautismos para las familias de lengua española, si bien realizó muchos otros servicios que sería imposible enumerar en estas pocas líneas.

La hermana Elisa quedará siempre en mi memoria como ejemplo de sencillez evangélica, de trabajo sereno y callado, así como de amor sacrificado y silencioso en favor de nuestras familias hispanas. Su edad avanzada y su condición médica, tan delicada, no hacen sino añadir todavía más valor y mérito a su servicio en nuestra comunidad.

Al mismo tiempo que le deseo lo mejor en esta nueva etapa de su vida que se ha abierto para ella desde junio del presente año en curso, quiero agradecerle tantos y tantos esfuerzos y sacrificios que Dios sabrá premiar abundantemente.

Que Dios bendiga a la hermana Elisa y le recompense tanto bien como ha prodigado en Santa Ana a lo largo de sus años de servicio en la parroquia.

Father Sergio Muñoz Fita

Misa Tridentina En Santa Ana

Como saben, el 7 de julio de 2007, el Santo Padre Benedicto XVI escribió una Carta Apostólica, cuyo título en latín era Summorum Pontificum, por la cual promovía la celebración del Santo Sacrificio de la Misa según la liturgia promulgada por los Papas san Pío VI y san Juan XXIII, la que suele popularmente ser llamada Misa tridentina y que era la forma habitual de celebrar antes del Concilio Vaticano II.

Es una “forma extraordinaria”, puesto que actualmente la forma “ordinaria” en la Iglesia latina es la Misa promulgada por el beato Pablo VI y que se celebra todos los domingos en nuestra parroquia.

Tanto en nuestra comunidad como en esta zona de la diócesis de Phoenix hay un número significativo de fieles que “siguen adheriéndose con mucho amor y afecto” (“continued to be attached with such love and affection”) a la Misa tridentina y que, en diversas ocasiones, me han solicitado que, como párroco, atienda sus peticiones legítimas de nutrirse espiritualmente por medio de la Misa así celebrada.

Después de mucha oración, discernimiento y el consejo de un número generoso de parroquianos (especialmente representados colegialmente en el Consejo de Pastoral de santa Ana), he decidido, como pide el Papa Benedicto XVI, “acoger de buen grado” (willingly accede to their requests) la petición de este grupo de personas y ofrecer, durante el próximo año pastoral –que inicia en septiembre- la santa Misa según el rito del Misal Romano editado en 1962 (Misa tridentina). Esta Misa tendrá lugar los lunes, miércoles y viernes a las 6:15 am. Los martes y jueves, a la misma hora, se celebrará la Misa de Pablo VI en latín, para mostrar la unidad de ambas formas que expresan la misma “Lex orandi” (“Ley de la oración”) de la Iglesia católica de rito latino.

Tengo la esperanza de que la celebración de la Misa tridentina será una fuente de gracia para todos nosotros (incluso quienes no participen en ella) y por eso, invito a todos los que formamos esta comunidad de fe a que acojamos con inmensa alegría esta riqueza que supone poder participar en la Santa Misa, aquí, en la parroquia, en tres idiomas distintos (inglés, español y latín) y según dos formas diferentes (ordinaria y extraordinaria).

En el futuro, querría también escribir algunos artículos para salir al paso de posibles dudas o malentendidos que puedan existir en relación a esta forma extraordinaria de celebrar la Santa Misa o al uso de solemnidades o de la lengua latina en la liturgia.

Que María Santísima bendiga estos esfuerzos, para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Meditaciones Sobre La Piedad – Maternidad

En nuestra meditación anterior, considerábamos a María como Madre nuestra. Recordábamos que fue junto a la cruz donde Ella recibió de Jesús su vocación como Madre de todos los hombres y que, en su sentido más profundo, la agonía de la Pasión se identifica con los dolores de parto por los que Jesús y María nos dieron a luz a la vida nueva de la gracia. La Piedad retrata el momento de ese parto que nos ha abierto las puertas del cielo.

¡Cuánto sufrimiento en el corazón de las madres! Como sacerdote, he tenido el privilegio de asomarme, en muchas ocasiones, al amor de tantas mujeres hacia sus hijos. Algunas sufren la muerte temprana de sus hijos, víctimas de la violencia, la enfermedad o las drogas. Otras lloran el alejamiento de sus hijos de la fe. Otras sienten un dolor profundo por la distancia (¿dónde y cómo estará mi hijo?). Otras experimentan tristeza porque sienten que sus hijos ya no las quieren y no las cuidan. Muchas querrían volver a reunir a sus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, pero la división entre hermanos dentro de las propias familias se les clava en el pecho como una punzada terrible.

A todas esas madres las invito a que miren a la Piedad despacio. Verán su dolor reflejado en el dolor de María. Comprenderán que no están solas en su sufrimiento, que María ha pasado por la misma cruz que asola sus corazones. Ella aliviará su sufrimiento si la miran despacio. Su contemplación les dará serenidad. María las consolará en ese silencio contemplativo. Aprenderán de Ella a poner en las manos de Dios la vida de sus hijos. Les enseñará a tener esperanza contra toda esperanza. Les ayudará a ver luz más allá de la oscuridad.

De manera especial, me dirijo a las mamás que han perdido a sus hijos cuando estaban embarazadas y a las mujeres que, en alguna ocasión, hayan recurrido al aborto para eliminar la vida de sus propios hijos. En ambos casos, habéis sentido la vida crecer en vuestro seno. En ambos casos, suele experimentarse una gran desolación tras la pérdida de vuestros hijos. Os invito a que pongáis a vuestros hijos en las manos de María. En el Hijo muerto que ella sostiene en sus brazos, Ella siente el dolor de todas las madres que sufren por sus hijos y contempla los hijos muertos de todas las madres del mundo. Sobre todo, los hijos muertos por causa de la injusticia, del egoísmo, de la falta de amor. Así murió Jesús. Podéis confiar vuestros hijos a María, sabiendo que Ella cuidará de ellos hasta que os los pueda devolver en la eternidad. Vale la pena vivir en la amistad y la gracia de Dios si, al final de nuestra peregrinación por este mundo, Dios os recompensará entregándoos los hijos que una vez perdisteis. Si, además, cometisteis un aborto, abríos a la Misericordia de Dios. Mirad a María y encontréis en el amor a María una vía para comunicaros con vuestros hijos, que viven en el Señor, y así pedirles perdón a ellos y comenzar una vida nueva.

También deseo dirigirme a las madres que sufren al ver a sus hijos perderse y alejarse de Dios. En su carta a los Gálatas, san Pablo escribe: “hijos míos, sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en vosotros”. Muchas madres sufren por ver que Cristo no está presente en la vida de sus hijos. Comprended que, ofrecidos a Dios, vuestros sufrimientos y plegarias tienen un valor infinito a los ojos de Dios. No os dejéis vencer por el desánimo. Comprended que ser madre no consiste sólo en dar a luz a vuestros hijos, sino en acompañarlos a cada paso del camino, como hizo María, hasta el final. En nuestra Madre encontrareis una fuente de gracia para vosotras y vuestros hijos. Así como Ella creyó que ese hijo muerto que sostenía en sus brazos iba a resucitar tres días después, creed vosotras que vuestros hijos, muertos por el pecado, pueden revivir resucitando a una nueva vida por la intercesión de María.

Quiera Dios que la Piedad dé consuelo y paz a todas las madres que sufren en nuestra comunidad. Ella es Madre que sufre también. Ella será vuestro consuelo, tal vez el único consuelo, en vuestra amargura.

FORMED en Santa Ana

Como sabéis, desde que llegamos a la parroquia, hemos intentado impulsar la comunicación y las herramientas catequéticas para que nuestros fieles pudieran profundizar en el conocimiento de la fe de forma sencilla y accesible.

stanneWebsiteHomeSoy consciente de que todavía queda mucho camino por delante, que nunca podremos dar nuestros esfuerzos por definitivos. Sin embargo, es necesario que, a la vez, reconozcamos con humildad y gratitud los avances que hemos realizado con la ayuda de todos. Recordemos juntos algunas de ellas: Santa Ana cuenta a día de hoy con una de las mejores páginas web parroquiales del mundo, tanto por su diseño, como por su contenido y sus aspectos técnicos. Otras parroquias y comunidades no católicas se han comunicado con nosotros para que les asesoremos en este sentido. Contamos, además, con una aplicación para dispositivos móviles (teléfonos y tablets) que se ofrece como forma de comunicación inmediata con nuestros fieles y que, además, es una fuente de oraciones y podcasts que ayudan a la oración, al conocimiento de nuestra fe y a la unión con Cristo. La aplicación cuenta además con un Trivial hecho por un grupo de fieles de la parroquia que dedicaron mucho tiempo y dedicación para que esta herramienta pudiera estar lista y ayudar así a conocer mejor nuestra fe de forma amena y divertida. Por otro lado, como sabéis, estamos trabajando para que un documental sobre el Camino de Santiago que ha nacido en nuestra parroquia pueda ser visionado por personas de todo el mundo, en lo que será, si Dios así lo quiere, un hito apostólico de dimensiones difícilmente comprensibles y con repercusiones positivas para nuestra parroquia que ahora no podemos ni siquiera prever.

FORMEDHoy quisiera traer a vuestra consideración otra nueva herramienta que está a disposición de todos los fieles de nuestra parroquia: como saben, desde hace ya un par de meses, contamos con la plataforma FORMED, a través de la cual cada fiel, desde casa, tiene acceso a horas y horas de formación y espiritualidad católica, tanto en inglés como en español. A través de FORMED podemos ver películas, documentales, series de formación, cursos de catequesis, audios, meditaciones, etc. Ahora, ser fiel de santa Ana te da acceso a un material extraordinario para crecer en tu fe y para profundizar en tu relación personal con Cristo. Muchos de vosotros me han expresado su gratitud por haber traído esta iniciativa a la parroquia, que se puede usar en la catequesis parroquial, en las familias y en la oración personal.

Al mismo tiempo que os animo a todos a serviros de esta herramienta en vuestros hogares y en vuestro tiempo libre, quiero dar las gracias a todos los que han hecho posible tenerla aquí, en Santa Ana. Quiera Dios bendecir esos esfuerzos ayudando a que muchos se acerquen a Dios.

Antes, tal vez, se podía decir que no contábamos con medios suficientes para profundizar en la fe. Ahora, y utilizo una expresión vuestra, la pelota está en vuestro tejado. Nadie podrá decirle a Dios que en Santa Ana no contábamos con formas para conocer y amar a Jesús y desarrollar la vida cristiana hasta dar frutos de santidad.

Quiera Dios bendecir todo cuanto hacemos, para gloria suya y salvación de las almas.

Meditaciones Sobre La Piedad – Maternidad (I)

En este mes de mayo en el que la Iglesia y el mundo entero cantan el gozo de la maternidad, podemos mirar a nuestra Piedad desde esta perspectiva hermosa, que nos ayuda a comprender mejor la ternura de María hacia el Hijo muerto que yace en su regazo.

Recuerdo haber oído en España a un sacerdote decir que una madre es algo tan hermoso que incluso Dios quiso tener una. Es un pensamiento profundo y bello: Dios, que lo tenía todo, que era infinitamente feliz, ¡no tenía una Madre! Y quiso dársela en María. Ella engendró según la carne al Hijo de Dios, pero es igualmente cierto que Dios se preparó la madre que él quiso, que el Hijo “concibió” a su madre al formarla según su Voluntad.

La Piedad - MaríaDesde esta perspectiva, debemos contemplar a la Piedad con asombro, comprendiendo que, en realidad, la escena que Miguel Ángel ha esculpido en esta imagen es el parto de María y de Jesús. En la cruz, del costado abierto de Cristo, nace la Iglesia. El cuerpo muerto de Jesús en los brazos de María me evoca, con el gesto sereno del Señor, la expresión que puede descubrirse siempre el rostro agotado de una madre que acaba de dar a luz. Ha pasado el sufrimiento, los dolores de parto, y se recupera la calma y la alegría por el nuevo nacimiento. El rostro de Cristo, pacífico, tranquilo y reposado es, sin embargo, el de un hombre muerto: él ha muerto para darnos vida y, sin embargo, descansa sabiendo que la muerte no es el final y que, cuando resucite, su sacrificio cobrará su último sentido al entregar la Vida nueva del Espíritu a todos los que le reciben por la fe.

Pero la Piedad también retrata el parto de María. La tradición cristiana siempre ha relacionado los sufrimientos de la Virgen Dolorosa con los dolores de parto de quien, junto a la cruz, da a luz a la nueva Humanidad. San Alfonso María de Ligorio, por ejemplo, escribe en Las Glorias de María: “sabemos que por el mérito de sus dolores María cooperó en nuestro nacimiento a la vida de la gracia, por lo cual nosotros somos hijos de sus dolores (…). Y si en aquel mar de amarguras que sentía el Corazón de María hubo algún alivio, éste fue para ella el saber que por medio de sus dolores nos alumbraba para la salvación eterna”. Por tanto, las palabras de Jesús en la cruz, entregándonos a María en el discípulo amado antes de morir (“ahí tienes a tu madre”), debemos entenderlas en su sentido más profundo: no se trata simplemente de que el Señor nos estaba ofreciendo a su Madre o de que Él quiso ponerla bajo la custodia de san Juan para que María no quedara desamparada. En realidad, Cristo estaba indicándonos e indicando a María el sentido profundo de sus sufrimientos al pie de la cruz. Es como si dijera: “mira a tu madre que, AHORA, te está engendrando para la vida sobrenatural. Y tú, madre, entiende que estos sufrimientos de ahora son los dolores del parto por el cual tú estás engendrando a todos los hombres. Mi Pasión es también tu Pasión y aquí, junto a la cruz, descubres tu vocación como Nueva Eva, como Madre de todos los que viven. Sé madre para ellos como lo has sido para mí”. Es por tanto, un modo de animar a María, haciéndole entender que sus sufrimientos no son en vano, sino que sufre para dar vida a la Humanidad y que, por tanto, sus dolores tienen sentido.

En la Piedad, las madres aprenden a ser buenas madres: miran a María y comprenden algo del dolor que Ella experimentó. Entienden que los hijos, con frecuencia, son causa de sufrimiento, no sólo en el parto, sino a lo largo de toda la vida. Que las cruces de sus hijos son suyas también por el amor que les tienen. De María deben aprender, al mismo tiempo, que sus hijos son ante todo hijos de Dios. Que ellas deben ponerlos en las manos del Señor y dejar que se abracen a su divina Voluntad, aunque eso signifique para ellas una especie de muerte. ¡Cuántas madres sufren por casusa de sus hijos, por distintas causas! La contemplación de la Piedad las consuela, porque saben que María las entiende bien y que, si Ella no desesperó en su dolor, ellas pueden también mirar al futuro con esperanza.

Demos gracias a María por su generosidad y por aceptar sufrir tantos dolores para darnos la vida de la gracia. Imitémosla en su entrega total a la Voluntad de Dios y, como el discípulo amado, recibámosla como Madre nuestra, queriéndola con delicadeza y con intensidad.

Meditaciones Sobre La Piedad – Sentido Del Sufrimiento

Estamos mirando a la Piedad con el ánimo de aprender, en la escuela de María, cómo ser fieles a nuestra vocación cristiana. En las últimas consideraciones, nos hemos detenido en la Dolorosa como fuente de inspiración para todas las mujeres, especialmente las madres que sufren. Hoy queremos contemplar a María para entender, tal vez, la lección más importante de nuestra vida: el sentido último del sufrimiento.

La PiedadMaría y Jesús, en la Pasión, reflejan en sus rostros, en sus cuerpos, el sufrimiento atravesado por nuestra Redención. En Jesús, ese dolor ya ha terminado. En María, se prolonga en su Corazón purísimo, que siente atravesado por una espada tal y como le había predicho el anciano Simeón (Lc XXX). ¡Qué lejos quedan aquellos días felices de la infancia de Jesús! El Hijo que entonces veía lleno de vida en sus brazos, yace inerme y frío en su seno con la frialdad misma de la muerte.

La escultura de Miguel Ángel nos recuerda a todos que el sufrimiento forma parte de nuestras vidas. Cuando uno es joven, el dolor -sobre todo el dolor físico- es casi una teoría, algo que nos han contado pero que nos queda lejos, como un horizonte que parece nunca vayamos a explorar. Los adultos, por el contrario, saben bien lo que significa apagarse poco a poco, sentir como disminuyen las energías al tiempo que aumentan los achaques. La muerte, más que algo que sucede una vez al final de nuestro camino por la Tierra, se vive como un proceso de debilitamiento y de desgaste continuo. No morimos, sino que vamos muriendo, poco a poco, cada día.

La cuestión fundamental para el ser humano consiste, tal vez, en encontrar un sentido a su sufrimiento. Lo peor no es sufrir, sino desconocer por qué se sufre. Recuerdo en este sentido las inspiraciones de Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra judío, sobreviviente al Holocausto nazi (él era austriaco) y fundador de la Logoterapia. Este médico sostiene que la tarea fundamental del hombre sobre la Tierra consiste en encontrar sentido y significado a la vida en su conjunto, pero de manera especial cuando afrontamos la prueba y el dolor en cualquiera de sus formas. En su obra más famosa, El Hombre en busca de Sentido, refiere el descubrimiento realizado en el Campo de Concentración de Auschwitz durante la II Guerra Mundial:

“En la oscuridad tropezábamos con las piedras y nos metíamos en los charcos al recorrer el único camino que partía del campo. Los guardias que nos acompañaban no dejaban de gritarnos y azuzarnos con las culatas de sus rifles. Los que tenían los pies llenos de llagas se apoyaban en el brazo de su vecino. Apenas mediaban palabras; el viento helado no propiciaba la conversación. Con la boca protegida por el cuello de la chaqueta, el hombre que marchaba a mi lado me susurró de repente: “¡Si nos vieran ahora nuestras esposas! Espero que ellas estén mejor en sus campos e ignoren lo que nosotros estamos pasando.” Sus palabras evocaron en mí el recuerdo de mi esposa.

Mientras marchábamos a trompicones durante kilómetros, resbalando en el hielo y apoyándonos continuamente el uno en el otro, no dijimos palabra, pero ambos lo sabíamos: cada uno pensaba en su mujer. De vez en cuando yo levantaba la vista al cielo y veía diluirse las estrellas al primer albor rosáceo de la mañana que comenzaba a mostrarse tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer.

Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad —aunque sea sólo momentáneamente— si contempla al ser querido. Cuando el hombre se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente —con dignidad— ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser querido. Por primera vez en mi vida podía comprender el significado de las palabras: “Los ángeles se pierden en la contemplación perpetua de la gloria infinita.”

En la Piedad, María contempla a su ser querido, a quien ama con todo su Corazón, y siente que su salvación está en el amor. Sabe que el Amor de su Hijo vencerá a la muerte, y con eso Ella sufre dando sentido a su dolor. Sólo el amor de Dios supera y vence cualquier dificultad. La Piedad realmente refleja el combate que se libra en el alma de María: por un lado, siente todo el dolor del mundo por la pérdida de su Hijo Jesús; por otra parte, Ella espera que la acción de Dios deshaga las tinieblas en las que se encuentra inmersa y que la Resurrección de Jesús le devuelva la alegría que ahora parece haber perdido para siempre. El rostro de María en la Piedad no es el de alguien que ha sido derrotado por la desesperación y el dolor, sino el de quien sabe en quién ha puesto su confianza.

De esta forma, María nos enseña a poner nuestro amor en el único que nunca falla. Nos enseña además a sufrir con esperanza y a no dejarnos abatir por los contratiempos de la vida, cualesquiera que estos sean. Nos recuerda la necesidad que tenemos de hacer que nuestro sufrimiento tenga sentido para poder así encontrar paz y alegría. En definitiva, nos enseña a unir nuestros dolores a los sufrimientos de Jesús para que Cristo mismo los transfigure un día en una alegría que no tendrá ya fin.

Por eso, Madre, enséñanos a sufrir como tú. Enséñanos a amar mientras que sufrimos y enséñanos a ofrecer nuestras cruces por la salvación del mundo. Ayúdanos a ser como tú.

Cambio De Horario En El Verano

Después de haber hablado con el Consejo de Pastoral y con el staff de la parroquia, he tomado la decisión de realizar algunos cambios en el horario sacramental durante el verano (meses de junio, julio y agosto).

Horarios De Verano

 

Soy consciente de que los cambios siempre exigen sacrificios, que nos obligan a cambiar nuestras rutinas y que eso no es siempre recibido con agrado. Creo con todo que el horario estival es necesario por varias razones:

– Ofrece a nuestros sacerdotes una oportunidad para descansar, teniendo en cuenta que Santa Ana es la parroquia de toda la diócesis con mayor número de misas y con más horas de confesiones durante el resto del año.

– Permite además que los sacerdotes se ausenten de la parroquia, bien sea para sus vacaciones o bien para la realización de actividades parroquiales que exijan acompañar a grupos o ministerios de Santa Ana (como sucede, por ejemplo, en la participación de la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Polonia, en la que nuestra parroquia participará con un grupo de, aproximadamente, 70 jóvenes, y que contará con la presencia de uno de nuestros sacerdotes). Téngase en cuenta que el actual horario de Misas y confesiones exige la presencia de los 3 sacerdotes en la parroquia o que, dicho al revés, no sea posible mantener el mismo horario cuando se prevé que alguno de ellos vaya a ausentarse durante un periodo prolongado de tiempo.

– Permite a los sacerdotes ocuparse de actividades que durante el resto del año no pueden realizar por las exigencias del horario sacramental, tan exigente, que existe en Santa Ana.

– Además, ofrece a todo el staff de la parroquia, sacerdotes y seglares, una buena oportunidad para preparar el siguiente año pastoral, dedicando más tiempo al trabajo conjunto y a la preparación de actividades.

Lamento si los cambios en el horario de verano perjudican a algunos de nuestros parroquianos. Permitidme compartir una anécdota con vosotros: cada año recibo una serie de cartas, todas ellas de la misma persona, en las que se expresan quejas por el horario de verano. En esas cartas se me dice que en las parroquias americanas no hay “horarios de verano”, adjuntando boletines parroquiales de otras parroquias para que vea lo que se hace en otras comunidades y expresando quejas de que durante el verano le haya quitado “su” misa. Debo decir que el reproche me parece injusto, por las dos razones que voy a señalar a continuación: como dije antes, el resto de parroquias tienen siempre el mismo horario porque DURANTE TODO EL AÑO tienen muchas menos misas y confesiones que nosotros. En la mayoría de parroquias, por ejemplo, hay una sola misa diaria. Nosotros tenemos 3, a veces hasta 5 el mismo día. ¿Qué se supone que deberían hacer en verano las otras parroquias, quitar la única misa que tienen? Lo mismo sucede con las confesiones: en muchas parroquias el horario de confesiones es de un par de horas a la semana. Nosotros ofrecemos 30 horas semanales. ¿Cómo van a reducir en verano su horario de confesiones? En la práctica, sería tanto como cancelar del todo las confesiones.

Pero es que, además, en verano, nuestros sacerdotes trabajan tanto como los sacerdotes de casi todas las otras parroquias durante el resto del año. Nuestro horario de verano sigue ofreciendo más horas de confesiones y al menos tantas misas como el resto de parroquias durante todo el año. Tal y como yo lo veo, más que quejarse por los cambios en el horario de verano -que son necesarios, aunque desagradables-, deberíamos expresar nuestro agradecimiento a los padres David y Dan por ofrecernos, durante la mayor parte del año, su generosa disponibilidad para pasar tanto tiempo oyendo confesiones y celebrando tantas Misas. Sé que la gran mayoría de vosotros comprendéis y apoyáis estas razones que he compartido con vosotros. Os doy las gracias de corazón por vuestra comprensión y colaboración.

Que Dios os bendiga a todos.

¡Que viva Cristo Rey!

Meditaciones Sobre La Piedad – María, Modelo De Mujer

La Piedad - María María es para todos, el paradigma de la vida cristiana. Fue la mejor discípula de Jesús, aquella que acompañó a su Hijo hasta lo alto del mismo Calvario y que, con su actitud de recogimiento interior y de escucha humilde, supo siempre dejarse llevar por Dios como peregrina de la fe.

La imagen de la Piedad invita a quien la contempla a detenerse en el rostro sereno y hermoso de María. Es una escultura que habla en el silencio. El rasgo más evidente y, tal vez por eso, también el más olvidado al pensar en María es su condición de mujer. En las primeras páginas de la Sagrada Escritura, la madre de todos los que viven, Eva, quiso tomar del árbol el fruto prohibido. Al hacerlo, cerró para sí y para toda su descendencia las puertas de ese lugar que Dios había preparado para la felicidad de todos sus hijos.

La escultura de Miguel Ángel parece tener como fondo aquella primera página de la Biblia.La escultura de Miguel Ángel parece tener como fondo aquella primera página de la Biblia. María es, a los pies de la cruz, la Nueva Eva que recoge el fruto mejor de otro árbol también mejor. Jesús, en el regazo de María, es ese fruto que no da la muerte a quien lo recibe, sino la vida que no termina nunca. Las actitudes de Eva y María son contrapuestas: la primera quiso “ser como Dios” por el camino de la desobediencia, adueñándose del fruto, podríamos decir, casi por asalto.  María, por el contrario, no toma nada sino que recibe a su Hijo muerto y lo hace como “esclava del Señor”, fiada hasta el final en su Dios. Entendió que el camino para la Vida verdadera no admite atajos.

La Piedad - Miguel ÁngelEstoy firmemente persuadido de que la Piedad de Miguel Ángel habla de manera especial a las mujeres, dotadas de una sensibilidad del todo particular. Les enseña que, en palabras de Juan Pablo II, “la mujer no puede encontrarse a sí misma si no es dando amor a los demás”. Les recuerda que su fortaleza radica siempre en el amor que es capaz de sufrir, entregarse sin límites, resistir hasta el final. De la Piedad emerge un modelo de mujer: una mujer serena, fuerte, hermosa, pura, fiel, leal y brutalmente femenina.

A lo largo de todo el Evangelio, María aparece siempre con rasgos profundamente femeninos. Junto a la cruz, si se nos permite hablar así, Ella es más mujer que nunca: es, de hecho, la nueva mujer que, como Eva, nace del costado abierto del Hombre. Que ella enseñe a todas las mujeres a cultivar el genio femenino, a custodiarlo con delicadeza en el interior de su corazón, y a iluminar con él la sociedad, nuestras comunidades y familias, y el mundo entero.

 

Hay Mucha Gente Buena En Santa Ana – Deuda De La Parroquia

Recuerdo la primera vez que llegué a Santa Ana. Era el año 2011 y, junto con el P. Schlarb y el Vicario del Clero, P. David Sanfilippo, estuvimos repasando despacio los aspectos más importantes de la vida parroquial. Cuando llegó el momento de hablar acerca de la deuda de la parroquia, el corazón casi se me para del susto. Como de pasada, el P. Greg mencionó que todavía quedaban pendientes unos dos millones de dólares para pagar el campus y las instalaciones parroquiales. ¡Dos millones de dólares!

debtFreeEs increíble pensar que, por fin, este próximo mes de marzo, y después de muchos años y grandes sacrificios, seremos capaces de realizar el último pago. Cuando digo que hay mucha gente buena en Santa Ana, realmente lo digo convencido de la generosidad de nuestros parroquianos. De vosotros que me leéis ahora, y que llenáis los bancos de nuestro templo cada domingo. El pago de la deuda de la parroquia es un milagro que ha sido posible gracias a vuestra fidelidad hacia Santa Ana. Esta parroquia no es simplemente el lugar al que venís a rezar una vez en semana: la habéis hecho vuestra con vuestro compromiso, con vuestra constancia, con vuestro cariño y dedicación.

Del corazón me sale, ante todo, un enorme agradecimiento a todas las personas –tantas personas- que han colaborado en la realización de este milagro: párrocos, miembros de los Consejos de Asuntos Económicos, personal del staff, así como a todos y a cada uno de los donantes, la mayoría anónimos, que han demostrado, de manera tan admirable, su amor a Dios y a esta comunidad de fe. Muchos se han ido, otros han venido después. ¡Cuánta generosidad, Dios mío! Te pido, Señor, que premies con la abundancia de tus bendiciones, a todos aquellos que alguna vez ayudaron a saldar la deuda parroquial.

Como párroco, soy consciente de lo que Santa Ana significa para vosotros: aquí habéis bautizado a vuestros hijos; aquí habéis despedido a vuestros seres más queridos; aquí habéis venido a dejar ante el Santísimo vuestras preocupaciones y miedos; aquí han nacido muchas de vuestras familias; aquí habéis dejado vuestros pecados y habéis experimentado la misericordia de Dios de un modo único y especial. Y todo eso que Santa Ana ha hecho por vosotros, vosotros habéis sabido reconocerlo viniendo en su auxilio con vuestro sostenimiento económico.

El pago de la deuda de la parroquia es, posiblemente, uno de los acontecimientos más trascendentales en los 70 años de historia de nuestra comunidad. Gracias a todos de corazón. Al mismo tiempo, quiero animaros ante los nuevos retos y proyectos que la Providencia pondrá ante nosotros. Pidamos la misma audacia que tuvieron nuestros antecesores para saber afrontar el futuro con la confianza puesta sólo en Dios.

Que Él os bendiga.

Meditaciones Sobre La Piedad – La Navidad

Escribo estas letras mientras contemplo, sentado y silencioso, la imagen de nuestra Piedad. A poca distancia de mí, la escultura de Miguel Ángel calladamente me va llevando a otros mundos, a otra época. Es una sensación extraña: estoy aquí, en nuestra querida parroquia, pero la mirada a María dolorosa me traslada a un lugar distinto… me transporta al inicio de esta historia de amor admirable, a la cueva de Belén, donde su Hijo Jesús nació para salvarnos.

La PiedadEs difícil no ver en esta escultura una referencia velada al misterio de la Navidad. La posición de Jesús y María evoca con demasiada evidencia la de una madre sosteniendo en su regazo al hijo recién nacido. Os quiero invitar a que, durante el tiempo de Adviento o Navidad, hagáis el siguiente ejercicio imaginativo: en lugar del cuerpo muerto de Cristo que vemos en la escultura original, la próxima vez que contempléis la Piedad en nuestra parroquia, haced el esfuerzo de sustituirlo en vuestra fantasía por la del Niño Jesús. De pronto, todo parece tener más sentido: la juventud de nuestra Señora, su posición corporal, la expresión de su rostro, parecen encajar mucho mejor en la escena de la Natividad que en la de la Crucifixión. María tiene una actitud que no es simplemente maternal: su porte es el propio de la mujer que acaba de dar a luz. Podemos bien contemplarla, así, meciendo a su bebé, o cantándole una nana para arrullarlo, o incluso amamantándolo de su propio pecho.

A veces me he preguntado si, en realidad, Miguel Ángel no estaba pensando más en Belén que en el Calvario cuando esculpió su magnífica obra. Y me cuestiono: ¿no será, tal vez, que el artista quiso evocar deliberadamente la escena de la Navidad en la escultura de La Piedad? Para mí tiene sentido pensar que el genial escultor intentó insinuar -con su forma de disponer las figuras de Cristo muerto y María dolorosa y, sobre todo, con los rasgos de ésta última-, una relación intrínseca, teológica, entre los escenas del pesebre y del patíbulo de la cruz. En realidad, la Navidad y la Pasión constituyen, de alguna manera, el mismo acontecimiento, con idénticos protagonistas, aunque vivida o desdoblada en dos momentos distintos: en efecto, el cuerpo yacente de Cristo es el mismo que fue abrazado por María en la gruta de Belén. Ése hombre que duerme, ya sereno, en los brazos de la Virgen, es el mismo que, en el portal, descansó al arrullo de la Madre de Dios. Entre las dos secuencias  se desarrolló toda la vida del Hijo de Dios sobre la Tierra. La afirmación del Prólogo de San Juan según la cual “vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron” (Jn 1, 11) se aplica con la misma contundencia tanto a la Pasión de Cristo como al misterio de la Navidad.

Ambos episodios se iluminan mutuamente. Los santos han visto siempre en Belén el inicio del sufrimiento de Jesús y María por nuestra salvación. Han visto el ofrecimiento de Jesús por la redención del mundo. Han visto el amor de Dios Padre por salvar a la humanidad caída. San Alfonso María de Ligorio, por ejemplo, se expresa de la siguiente manera: “así se presentó al Padre, cuando vino al mundo, desde el principio de su vida; se presentó como el reo y deudor de todos nuestros errores, y como tal fue condenado y maldecido y entregado a la muerte de cruz. ¡Oh Dios, si el eterno Padre hubiera sido capaz de dolor, qué pena hubiera experimentado por verse obligado a tratar como reo, y el reo más malvado del mundo, a su Hijo inocente, a su Hijo querido, digno de todo su amor! He aquí al hombre, dijo Pilato cuando lo mostró a los judíos, flagelado, para moverlos a compasión, viendo a ese inocente así maltratado. He aquí al  hombre, parece decir el Padre eterno a todos mostrándonos a su Hijo en la gruta de Belén. Sabed que este pobre niño que veis aquí, ¡oh hombres!, colocado en un pesebre de animales y reclinado sobre paja, es mi Hijo querido que ha venido a tomar sobre sí vuestros pecados y vuestros dolores; amadlo por tanto, pues es dignísimo de vuestro amor”.

Por tanto, cuando estos días contemplemos al Niño y a la Madre en Belén, reflexionemos en el Amor que hay detrás de esa escena, agradezcámosles todo lo que han padecido por nuestra salvación, incluso siendo niño Jesús, y decidámonos a responder generosamente con amor a tanto amor como Dios nos ha tenido.

Meditaciones Sobre La Piedad – En La Escuela De María

La PiedadEn nuestras reflexiones precedentes, nos hemos detenido en consideraciones un tanto superficiales: hemos atendido más a aspectos técnicos o históricos que a la contemplación del mensaje que nos trae la imagen misma. A partir de ahora, querríamos observar con una mirada sencilla, contemplativa, humilde, a La Piedad y dejar que sea ella quien nos hable y nos enseñe.

Es evidente que no hemos querido traer esta escultura a Santa Ana, a Arizona, simplemente por su valor artístico o por su belleza meramente externa. Como sacerdote, el propósito principal ha sido honrar a María y ofrecer a nuestra comunidad una oportunidad de aprender a Jesús “en la escuela de María”, como dijo bellamente el Papa san Juan Pablo II.

Estoy convencido de que La Piedad es una auténtica “escuela” en la que podemos aprender algunas de las más importantes lecciones de nuestra vida cristiana. Cuando tengo la posibilidad de rezar en nuestra iglesia, detengo la mirada en la Piedad y me sorprende el hecho de que, con cierta frecuencia, su contemplación me sugiere siempre nuesvas ideas, nuevas enseñanzas, nuevos matices que anteriormente habían pasado desapercibidos.

Tal vez, tener la imagen de la Piedad en Santa Ana nos enseñe a ser más contemplativos. Para aprender es necesario saber detenerse, mirar sin prisas, hacer silencio, reflexionar pasusadamente. Creo que Miguel Ángel ha sabido esculpir a María de tal manera que, en mi opinión, aparece ante nuestros ojos como una auténtica maestra: su gesto sereno, su cuerpo sentado –posición habitual en la que, antiguamente, el maestro, desde su cátedra, enseñaba a sus discípulos- sus brazos abiertos expresando significado, su mirada serena, nos animan a acercarnos a Ella para aprender. Y todo lo que Ella tiene que “enseñar”, yace en su regazo materno: mira, ama y ofrece a su Hijo Jesús.

Tener La Piedad en la parroquia debería recordar a todos que María es la Maestra de nuestra vida cristiana, que no podremos jamás alcanzar la santidad si no acudimos a la Escuela de nuestra Madre, que Ella continúa mirando a su Hijo –sea en Caná o en el Calvario- e invitándonos a hacer lo que Él nos diga.

La experiencia como sacerdote asegura que el alma que quiere a María vive siempre cerca de Jesús. De Maria, numquam satis, decía bellamente san Bernardo: de María, nunca suficiente. También se decía antiguamente que el siervo de María nunca perecerá (servus Mariae numquam peribit). Quiera Dios que la obra maestra de Miguel Ángel despierte en todos nosotros el amor a nuestra Madre. Que nos dé a todos la ocasión de mirarla despacio. Que nos ablande si nos hemos endurecido. Que nos derrita si tenemos el alma helada. Que nos enseñe el Camino que conduce a su Hijo Jesús. Si consigue algo de esto, todos los esfuerzos por traerla a Santa Ana habrán merecido la pena.

Reflexiones Sobre La Piedad – Inmortalidad

La Piedad - CristoLa Piedad de Miguel Ángel parece despertar, si la miramos despacio, noticia de la inmortalidad, ese deseo sentido siempre, siempre anhelado, de vivir más allá de estos cielos y esta tierra que pasa. Ciertamente, el amor es la experiencia que más nos acerca a esa sed de eternidad. Se ha dicho y repetido que amar a otra persona significa decirle: “tú no morirás para mí”. El amor pide eternidad o, de otra manera, no es verdadero amor.

El arte también ha sido una forma excelsa por el que el hombre ha buscado la inmortalidad. El ser humano ha sido siempre muy consciente de que esta vida pasa “como un soplo” según leemos en el salmo 144. De esa caducidad nace irremisiblemente el deseo de llevar a cabo obras que queden aquí cuando nosotros nos hayamos ido. Solía decirse antiguamente: ars longa, vita brevis; el arte dura mientras que la vida es siempre breve.

Es evidente que el artista busca ese tipo de reconocimiento que se prolonga más allá de los días de su propia existencia. No es malo -¡todo lo contrario!- desear la palma de la victoria, cuando se busca en el servicio de un ideal por el que valga la pena desgastar la propia vida. Ese anhelo es una especie de eco que nos abre a la eternidad preparada por Dios para los que le aman. En el caso de Miguel Ángel, su meta no consistía tanto en buscar la gloria humana cuanto la divina, no la corona que se marchita, sino aquella otra que no se marchita jamás. Baste como prueba de ello el hecho de que, durante 17 años, él trabajo infatigablemente en la construcción de la Basílica de San Pedro sin aceptar recompensa alguna, ofreciendo todo –como él decía- “por Dios y por la salvación de mi alma”.

La PiedadEn la propia imagen de La Piedad, esa evocación de la inmortalidad queda reflejada en la juventud de Jesús y de María. En sus rostros no vemos rastro alguno del paso del tiempo. La huella de los años no ha tocado todavía la lozanía de nuestra Madre y del Redentor muerto en su regazo. En efecto, la Virgen es sorprendentemente joven. ¡Casi parece más joven que su propio Hijo! Contemplar la Piedad nos evoca, si ya somos mayores, ese momento de nuestras existencias que ya pasó… pero a la vez, apunta al futuro de una vida, más allá de los confines de este mundo pasajero, en el que seremos, como María y Jesús, gloriosos ya en el cielo –y cuya juventud en la Piedad apunta al resplandor de la Resurrección- eternamente jóvenes e inmortales.

Parece que la propia imagen indica cuál es la senda de esa inmortalidad: para alcanzar la “eterna juventud” del cielo, no hay otro camino que la cruz redentora, la pasión con Cristo que muere por nosotros, en los brazos de María.

Que Ella nos ayude a unirnos a su Hijo ahora, para poder algún día encontrar ese lugar en el que ya no habrá llanto, ni luto, ni muerte, ni dolor. Vale la pena vivir por eso.

Reflexiones Sobre La Piedad – La Belleza

La Piedad de Miguel ÁngelEn nuestra última reflexión sobre La Piedad de Miguel Ángel, meditábamos sobre la belleza como meta de la vida cristiana. Es significativo que, en el griego bíblico, la palabra para describir la bondad – como por ejemplo hace San Juan hablando en el capítulo 10 de su Evangelio, del “Buen Pastor” que da la vida por sus ovejas- el autor sagrado utilice la palabra griega kalos que, en su acepción originaria, significa ante todo “hermoso”. En el ejemplo precedente, donde nosotros habitualmente traducimos “buen pastor”, podría bien decirse “pastor hermoso”. Ciertamente, no hay belleza más alta que la santidad, entendida como reflejo de la bondad misma de Dios.

La belleza en el arte ha sido siempre un medio ineludible para subir a la contemplación del misterio de Dios. Es lo que solía llamarse en latín la via pulchritudinis, el camino de la belleza. En un mundo donde tanta gente parece andar desorientada y perdida, el esfuerzo por traer belleza a sus existencias grises y desoladas, es un modo de acercarles, incluso sin saberlo ellos, a ese Señor del que proviene la hermosura de todo lo creado.

Soy consciente de que, cuando se trata de arte, se abre una discusión interesante entre los más pragmáticos y los que podríamos llamar –permítaseme la licencia- “amantes del buen gusto”. El arte nunca ha sido barato. Por nuestra parte, estamos esforzándonos en retener en nuestra parroquia una de las pocas replicas que existen de la Piedad de Miguel Ángel. Siempre se podrá acusar este esfuerzo de malgasto o derroche de dinero. ¿Necesitamos realmente buscar dinero para una estatua? ¿No puede ser incluso pecaminoso gastar una cantidad grande de dinero en una imagen como ésta cuando ese dinero podría usarse para otras necesidades más perentorias?

Quisiera, en este sentido, traer aquí las palabras de San Juan Pablo II, donde ofrece un criterio que no podemos perder cuando se trata de cuidar el ornato de los espacios donde se celebra el santo Sacrifico de la Misa. Vale la pena leerlo despacio:

Quien lee el relato de la institución eucarística en los Evangelios sinópticos queda impresionado por la sencillez y, al mismo tiempo, la « gravedad », con la cual Jesús, la tarde de la Última Cena, instituye el gran Sacramento. Hay un episodio que, en cierto sentido, hace de preludio: la unción de Betania. Una mujer, que Juan identifica con María, hermana de Lázaro, derrama sobre la cabeza de Jesús un frasco de perfume precioso, provocando en los discípulos –en particular en Judas (cf. Mt 26, 8; Mc 14, 4; Jn12, 4)– una reacción de protesta, como si este gesto fuera un « derroche » intolerable, considerando las exigencias de los pobres. Pero la valoración de Jesús es muy diferente. Sin quitar nada al deber de la caridad hacia los necesitados, a los que se han de dedicar siempre los discípulos –« pobres tendréis siempre con vosotros » (Mt 26, 11; Mc 14, 7; cf. Jn 12, 8)–, Él se fija en el acontecimiento inminente de su muerte y sepultura, y aprecia la unción que se le hace como anticipación del honor que su cuerpo merece también después de la muerte, por estar indisolublemente unido al misterio de su persona.

Como la mujer de la unción en Betania, la Iglesia no ha tenido miedo de « derrochar », dedicando sus mejores recursos para expresar su reverente asombro ante el don inconmensurable de la Eucaristía. No menos que aquellos primeros discípulos encargados de preparar la « sala grande », la Iglesia se ha sentido impulsada a lo largo de los siglos y en las diversas culturas a celebrar la Eucaristía en un contexto digno de tan gran Misterio. 

En el contexto de este elevado sentido del misterio, se entiende cómo la fe de la Iglesia en el Misterio eucarístico se haya expresado en la historia no sólo mediante la exigencia de una actitud interior de devoción, sino también a través de una serie de expresiones externas, orientadas a evocar y subrayar la magnitud del acontecimiento que se celebra.

Y, ¿acaso no se observa una enorme cantidad de producciones artísticas, desde el fruto de una buena artesanía hasta verdaderas obras de arte, en el sector de los objetos y ornamentos utilizados para la celebración eucarística?

Se puede decir así que la Eucaristía, a la vez que ha plasmado la Iglesia y la espiritualidad, ha tenido una fuerte incidencia en la « cultura », especialmente en el ámbito estético.

En esta perspectiva de un arte orientado a expresar en todos sus elementos el sentido de la Eucaristía según la enseñanza de la Iglesia, es preciso prestar suma atención a las normas que regulan la construcción y decoración de los edificios sagrados. La Iglesia ha dejado siempre a los artistas un amplio margen creativo, como demuestra la historia y yo mismo he subrayado en la Carta a los artistas. Pero el arte sagrado ha de distinguirse por su capacidad de expresar adecuadamente el Misterio, tomado en la plenitud de la fe de la Iglesia y según las indicaciones pastorales oportunamente expresadas por la autoridad competente. Ésta es una consideración que vale tanto para las artes figurativas como para la música sacra.

Yo creo que vale la pena el esfuerzo que estamos haciendo y que, si logramos retener La Piedad en nuestra querida parroquia de Santa Ana, algún día su belleza atraerá a vuestros hijos y a las futuras generaciones que vendrán, a descubrir -a intuir-, ese Misterio, ese Dios que se expresa sólo en la grandeza, la belleza y la bondad de las cosas creadas. 

Hay Mucha Gente Buena en Santa Ana – Nuevos Candidatos Al Diaconado

Al DiaconadoEn nuestra parroquia, pasan cosas. Y pasan porque, por una parte, hay personas que se dejan llevar por Dios. Por otra, el Espíritu Santo trabaja en el corazón de tantos que se abren, como una flor de mañana, a la gracia del Señor.

Este año, 5 hombres de nuestra comunidad han sido aceptados en el programa de la Diócesis de Phoenix para los candidatos al diaconado permanente: Bill Clemens, Bob Estes-Gonzales, Iván Rojas, Ernie Jemente, Oscar López están a punto de comenzar un camino apasionante. Quiero darles las gracias a ellos y a sus familias por la generosidad demostrada. Me gustaría deciros que nos dais esperanza a todos, que es un lujazo tener a cinco candidatos para ser diáconos y que rezamos por vosotros, para que se complete vuestro discernimiento y alcancéis la meta de la ordenación si Dios os llama para ello. La gracia de Dios no os va a faltar. No le falléis vosotros a Él.

Estos cinco hombres mandan también un mensaje, alto y claro, a otros hombres que, tal vez, estén ahora considerando el diaconado como una posibilidad para ellos también. A veces, hay que arriesgarlo todo. Lanzarse al vacío, en la seguridad de que Cristo nunca nos abandona.

Sí, el Espíritu Santo continúa actuando en nuestra parroquia y, cuando nos dejamos llevar por Él, cosas maravillosas pueden suceder. Me permito también invitar a que nuestros hombres consideren el sacerdocio como una posible llamada también para ellos. No puedo prometeros una vida sencilla, ni un futuro económicamente resuelto, ni casas grandes o reconocimiento por parte del mundo. Si, en cambio, lo que andas buscando es gloria, luz, cielo, aventura y amor, el sacerdocio debería de ser una vía abierta para ti. “La vocación más divina entre las divinas” –omnium divinorum divinissima- fue llamada por un Santo Padre de la Iglesia, san Juan Damasceno.

Al mismo tiempo que rogamos por nuestros candidatos, a los que les aseguramos nuestro apoyo, oración y cercanía, pedimos a nuestro Señor que encienda en nuestros jóvenes –hombres y mujeres- un gran deseo de entregarse del todo a Él y que, en su infinita Misericordia, nos conceda la gracia de corazones grandes y generosos que opten por seguirle en el sacerdocio y la vida consagrada.

Catequesis Parroquial

Queridos parroquianos:

Dentro de muy poquito, comenzaremos el nuevo curso pastoral en la parroquia. Estamos muy ilusionados de cara al año próximo, confiando en que Dios hará fecundo el trabajo que tantos catequistas y voluntarios llevan adelante para su mayor gloria y la salvación de las almas, especialmente de nuestros queridos niños.

Después de haber hablado con los diversas Consejos de la parroquia, y con muchos voluntarios, catequistas y personal del staff de santa Ana, este año vamos a comenzar a ofrecer varias de las sesiones de catequesis durante el fin de semana.

Las razones que han llevado a tomar esta decisión son múltiples y variadas, y las iré comunicando poquito a poco. Baste ahora señalar algunas en forma sintética:

  • Es importante que los niños que van a recibir los sacramentos vengan a la santa misa del domingo y puedan participar en ella con sus padres. La Misa dominical, pues, se entiende incluída en el recorrido formativo de los niños, siendo la actividad religiosa más importante de la semana.
  • Es un esfuerzo humilde que tiene como fin recuperar el domingo como “Día del Señor”, tanto a nivel familiar como parroquial.
  • Es también un intento de facilitar a las familias la asistencia a la catequesis, de manera que, con una sola visita a la parroquia, puedan escuchar la santa Misa y llevar a los niños al catecismo en un día, el domingo, para muchos más accesible que los demás días de la semana.
  • Es una manera de promover la participación de los padres y de las familias en el voluntariado de la parroquia, de forma que, mientras los niños están en la catequesis aprendiendo la fe, los adultos tengan la opción de colaborar, más fácilmente, en los ministerios que se desarrollan los fines de semana y participar en las ofertas formativas preparadas para ellos a tal efecto.
  • Es también un modo de fomentar el encuentro entre las familias, de manera que éstas puedan tener un espacio de diálogo antes o después de las Misas o durante el tiempo en que los niños están en el catecismo.
  • Es una manera de estar más accesible a los parroquianos en el día en el que la mayor parte de ellos vienen a Santa Ana: el sábado por la tarde y el domingo por la mañana.
  • Es, por tanto, una forma de fomentar la vida parroquial en su conjunto, promoviendo actividades que nos permitan crecer más como comunidad.

Estamos súper ilusionados con las inmensas posibilidades que este cambio puede suponer para la vida de nuestra querida parroquia. Os pedimos la oración para que todo vaya bien y, además, comprensión y paciencia ante los imprevistos que puedan ir surgiendo. Seguro que si todos caminamos en la misma dirección, podremos superar cualquier obstáculo y difícultad.

Puerilis educatio, renovatio mundi. La educación de los niños constituye la verdadera renovación del mundo. La transmisión de la fe es la ÚNICA razón para la cual estamos aquí como parroquia, transmisión que, junto con la catequesis debida, implica vida sacramental, oración, formación y tiempos de encuentro con nuestros hermanos en la fe.

Quiera Dios que sea todo para su mayor gloria y bien de todos vosotros.

Reflexiones Sobre La Piedad – La Belleza

La belleza es, por así decir, la eterna obsesión de los artistas. En cualquier época, tal ha sido el ideal y la meta del arte: elevar el espíritu humano y ayudarlo a buscar, casi intuyendo, ese otro nivel de realidad en el que existe perfección, proporción, armonía y luz. El beato Pablo VI, con ese italiano tan exquisito que tenía, escribía allá por el año 1965 a los artistas: “Este mundo en que vivimos tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, es lo que pone la alegría en el corazón de los hombres; es el fruto precioso que resiste a la usura del tiempo, que une las generaciones y las hace comunicarse en la admiración. Y todo ello por vuestras manos… Recordad que sois los guardianes de la belleza en el mundo”.

Miguel Ángel fue, sin duda, uno de los mejores “guardianes de la belleza en el mundo”. La contemplaba y la reflejaba en sus obras como pocos han conseguido hacerlo. Si tuviéramos que describir La Piedad en una sola palabra, tal vez todos estaríamos de acuerdo en utilizar el término hermoso. Es hermosa en su expresividad y en sus aspectos técnicos -la proporción de sus líneas, la contención serena de los rostros, la nobleza del material elegido, las técnicas para esculpir el mármol como el famoso sfumatto, la gracilidad y hermosura de Jesús y María, etc- La escultura, comprendida toda en un triángulo equilátero, proporciona en su conjunto una admirable sensación de equilibrio y serenidad.

Miguel Ángel entendía la escultura como la expresión más elevada del arte. Y lo justificaba así: en la arquitectura y en la pintura, el artista crea, construye, inventa, imita. En la escultura, sin embargo, la forma existe ya en la piedra. El artista, más que crear, lo que hace es desvelar la belleza que ya contiene el bloque de mármol. Con paciencia y con su pericia, el escultor tiene como misión sacar a la luz la imagen que, por así decir, se encuentra atrapada, aprisionada en la piedra, quitando todo aquello que sobra. Esculpir es, ante todo, manifestar la belleza escondida. Es descubrir la belleza que Dios dejó escondida en el interior de la piedra.

Creo que lo anterior se relaciona indudablemente con nuestra vida espiritual. De alguna forma, cada uno de nosotros es un “guardián de la belleza en el mundo”. La belleza más noble y más eterna no es la que refleja el arte, sino la santidad. La bondad de corazón, el amor a Cristo, la humildad, la pureza, la virtud, la fidelidad, la esperanza… Dios nos ha confiado la misión de proteger todo eso en nuestra alma, de no dejar que la oscuridad del mundo nos arrebate la hermosura más elevada, la que nos une más a Dios, Fuente y origen de toda Belleza. En el siglo XIII, después de recibir en el Monte Verna el don de los estigmas, san Francisco de Asís no podía más que repetir: “Tú eres belleza… Tú eres belleza.”

Dentro de nosotros se encuentra esa forma hermosa que da sentido a nuestra vida. La vida cristiana consiste en dejar al Artista divino que nos labre, que nos desbaste, que quite lo que nos sobra y que saque esa imagen y forma hermosa que Él tuvo en mente cuando nos creó. No se trata, pues, de inventar quiénes somos, sino de descubrir quiénes somos, de encontrar ese proyecto anterior que Dios dejó en nuestras almas y que, en la docilidad a Él, podemos sacar a la luz para que brille y se manifieste. Me vienen ahora a la mente las palabras del profeta Isaías: “nosotros somos la arcilla, tú el alfarero. Somos todos obra de tus manos…” Y esas otras de Jesús: “brille así vuestra luz delante de los hombres…” Esto es para pensar despacio… muy despacio…

Razones Para Estar Orgulloso de Santa Ana – VBS

VBSEn la parroquia de santa Ana tuvimos la suerte, la segunda semana de junio, de albergar el Vacation Bible School, que este año nos llevó a Nazaret, donde nuestros niños pudieron aprender, en la escuela de María, quién era Jesús y cómo quererlo más y mejor. Fueron cinco días maravillosos, llenos de alegría, en los que Santa Ana se transformó en un auténtico hervidero de actividad.

¡Santa Ana se convirtió en Nazaret!

Las dos sesiones de este año (mañana y tarde) contó con la presencia, aproximadamente, de 220 niños. Tuvimos que cerrar la inscripción porque llegamos al límite de lo que podíamos aceptar. Tan impresionante como el número de niños fue el número de voluntarios: hubo tantas peticiones para ayudar que, por vez primera, se debió decir que no a algunos voluntarios… ¡porque eran demasiado!

Todo esto habla de muchas cosas: en primer lugar, de la vida que se respira en nuestra comunidad. En segundo lugar, del corazón tan grande de nuestros parroquianos, siempre dispuestos a servir y colaborar. En tercer lugar, habla de nuestro Vacation Bible School: he escuchado comentarios de padres de otras parroquias diciendo que quieren traer a sus hijos a nuestro VBS porque el de santa Ana es el más “padre”. Permítanme escribirles dos comentarios al Facebook de la parroquia que hablan por sí mismos. Uno es de una mamá de la parroquia: “nos hemos divertido muchísimo. Mis hijos se lo están pasando genial y no pueden esperar para volver cada día”. El segundo comentario reza así: “éste ha sido el mejor año de todos, gracias a los muchos voluntarios y participantes. ¡Mil gracias por unirse a nosotros!”

Quiero dar las gracias a todos y cada uno de los voluntarios que han sido imprescindibles para el éxito de este VBS. ¡Cuando trabajamos juntos, pueden lograrse grandes cosas! Si me lo permiten, querría en forma especial dar las gracias a quienes han estado preparando nuestro VBS como responsables: Dana Zazick, Tina Crossley, Madelyne Cheroske, Claudia Lopez, Donna Kano, Jean Estes-Gonzales ¡Sois las mejores! También podemos sentirnos muy orgullosos de nuestros niños, que recogieron más de $1000 para ayudar a la parroquia del P. David en Gana.

Finalmente, les invito a que, cuando puedan, a través de Facebook, vean las fotos que se tomaron con motivo del VBS de este año. ¡Creerán estar en Tierra Santta, hace dos mil años!

Que Dios les bendiga.

Hay Mucha Gente Buena En Santa Ana – Bryan Buenger

Bryan BuengerMuchos de Vds. conocen a Bryan Buenger: aquel profesor de Instituto que pasaba tiempo y tiempo en santa Ana ayudando como voluntario en distintos ministerios de la parroquia. También era frecuente encontrarlo en la capilla de adoración, mirando a Jesús en la Custodia y atreviéndose a soñar, en silencio, grandes metas que a otros hubieran paralizado de miedo. Pero Dios siempre da la gracia para alcanzar algo excelente.

Hombre de generosa sonrisa y humor desbordado, llamativo por su pelo largo y amante de buenas películas -¡con qué impaciencia está esperando que aparezca, estas Navidades, el episodio VII de la saga de Star Wars!-, un día, al abrigo del sagrario, escuchó la llamada a dejarlo todo… Sólo quien ha sentido eso comprende lo que experimenta la persona que se encuentra, alguna vez, en ese trance.

Tras un tiempo de discernimiento –en silencio, siempre en silencio…- fue en busca de nuevos horizontes. Se puso en las manos de Dios, y partió lejos, muy lejos… un lugar de fantasía, un paraíso natural en el que hace falta anunciar a Cristo.

El próximo 4 de julio, después de muchos combates interiores, luces y oscuridades, pruebas y consolaciones de Dios, Bryan va a ser ordenado sacerdote para la diócesis de Palmerston North, en Nueva Zelanda. A pesar de la distancia, él es uno de nosotros. Es un fruto de la acción del Espíritu Santo que, en Santa Ana, tocó el corazón de Bryan y le dio el amor y el coraje para dejar las redes y seguir a Cristo.

Su ordenación es un signo de esperanza para todos nosotros. Esperanza, porque Dios continúa actuando en nuestras vidas. Esperanza, porque Bryan representa a cualquiera de nuestros jóvenes que actualmente están discerniendo su vocación. Si él ha podido, ellos también pueden. Es un signo de esperanza porque un sacerdote es siempre un regalo para la Iglesia, una señal de que Dios sigue queriendo al mundo. Que lo cuida a través de aquellos que ha dado la misión de guiar a su Pueblo.

Al mismo tiempo que nos alegramos con su alegría, os pido que lo encomendéis en vuestras oraciones. Acompañémosle espiritualmente en este día tan importante para él. ¡Felicidades, Bryan!

Que Dios os bendiga.

Mis Salidas Este Verano

Quisiera con estas letras informaros de las dos salidas que, Dios mediante, realizaré este verano fuera de los Estados Unidos. La primera será de 10 días (primeros de julio), a Nueva Zelanda, con el propósito de acompañar a Bryan en su ordenación sacerdotal. Es una visita breve, que realizo con gusto para acompañar a quien un día formó parte de nuestra comunidad y que ahora será ordenado sacerdote para siempre. Bryan es un amigo. Por mi parte, mi presencia quiere también representaros a todos vosotros: en ese sentido, voy en nombre de toda la parroquia.

Mi segunda salida, de aproximadamente 15 días, tiene como propósito mostrar privadamente el documental del Camino de Santiago, junto con un grupo de peregrinos, a varios obispos europeos. Como saben, el ministerio parroquial de Católicos en Acción ha estado trabajando en un documental sobre la peregrinación que, el año pasado, un grupo de jóvenes de Santa Ana hizo a Santiago de Compostela, recorriendo a pie casi 600 millas en 35 días. Tengo la fundada esperanza de que, si los vientos de la Providencia soplan en nuestro favor, el Señor bendecirá este trabajo y hará mucho bien a muchas personas, aquí y en muchas otras partes del mundo. Confío en que será un trabajo que tendrá consecuencias positivas para toda la parroquia de Santa Ana que, gracias a este documental, tendrá la posibilidad de ser conocida en todo el mundo y, por tanto, de hacer bien a personas de los cinco continentes. ¿No es apasionante poder tocar el corazón de personas dispersas por las cuatro esquinas del planeta?

El Sr. Obispo Olmsted junto con su obispo auxiliar Eduardo Nevarez serán los primeros obispos que tendrán la posibilidad de ver el documental. Después de ellos, cruzaremos el charco con el ánimo de mostrárselo a otros prelados, como signo de nuestra comunión con la Iglesia Universal y, sobre todo, con la Sede de Pedro en Roma.

A primeros de agosto esteremos de vuelta en Santa Ana. Me agrada el pensamiento de que, ambos viajes, se relacionan con trabajos, apostolados y personas de nuestra parroquia. Personalmente, lo veo como una forma más de serviros como siervo vuestro que soy.

Os pido oraciones por Bryan y por los frutos de Huellas,  el documental sobre el Camino de Santiago que está a punto de salir a la luz. El cuerpo estará lejos, pero el corazón se queda con vosotros.

Que Dios os bendiga.

Horario verano: misas y confesiones

Queridos hermanos y hermanas,

Como llegamos al final de nuestro año de formación que le damos gracias a Dios por la efusión de Gracias en nuestra comuni- dad. con eso se dice que es hora de hacer la transición a nuestro “horario de verano”.

El lunes 1 de Junio 2015 se iniciará el ho- rario de misa y confesión de verano que se desarrollará hasta el lunes, 31 de agosto 2015.

A continuación es un resumen detallado de los horarios de verano.

Lunes – miércoles
Confesión 10:00am – 11:45am
Misa Dia 12:00pm (Inglés)

Jueves – Viernes
Confesión 4:00pm – 6:00pm
Misa Dia 6:15pm (Inglés) la hora Santa parroquial seguirá la noche Misa en 7:00pm (Viernes)

Tenga en cuenta que la oficina de la parroquia se cerrará el viernes durante la duración del verano ( junio-agosto ).

Que Dios bendiga a sus familias mientras se prepara para sus actividades y viajes de verano!

en Cristo,

Padre Fr. Sergio Muñoz Fita
Párroco